Prevención

Nutrición: ¿Cómo fortalecer las defensas frente a la amenaza de infecciones respiratorias características del invierno?

Nutrición fortalecer las defensas ante la amenaza del Covid-19

Frente a nuevas olas de reinfecciones respiratorias severas de carácter epidémico o características del invierno, necesitamos explorar en forma proactiva opciones plausibles para estar mejor preparados. 

Una serie de revisiones científicas y estudios de investigación publicados recientemente señalan el importante rol de la dieta y de ciertos nutrientes específicos en el sistema inmunológico. Algunos de estos estudios se focalizaron en las infecciones respiratorias virales como el Covid-19. Una revisión científica identificó que una serie de micronutrientes son necesarios para satisfacer las complejas necesidades de nuestro sistema inmunológico. Las pruebas concluyen que la mayor evidencia relacionada con la función inmunológica se concentra en las vitaminas C, D y el mineral zinc.

¿Por qué la vitamina D es fundamental para la salud?

Una mirada hacia la evidencia disponible indica, desde el punto de vista inmunológico y respiratorio, que el envejecimiento de las poblaciones convierte a estas en el grupo de mayor riesgo por las eventuales consecuencias que las infecciones virales podrían provocar. En consecuencia, una serie de estrategias nutricionales que incluyan propuestas derivadas de la nutrigenómica podrían ser una forma alternativa de promover la prevención y reducir las cargas sobre nuestro sistema de salud.

Además, varias investigaciones que salieron a la luz durante la pandemia del Covid-19 mostraron que la vitamina D ayuda a mejorar el sistema inmune y la salud, en general.

El público en general y, en particular, la población que envejece debe entonces ser alentada a tomar micronutrientes con 10 µg (microgramos) de vitamina D diariamente, debido a que un estado deficitario de esta vitamina parece estar relacionado con la disminución de la función inmunológica y, por ende, la capacidad de defendernos de las infecciones. La familia y los amigos deben ayudar a comunicar esta información a las generaciones mayores dado que estas pueden tener un conocimiento limitado de estas recomendaciones.

Entre aquellos que padecen neumonía o enfermedades respiratorias ya establecidas, nutrientes específicos como las vitaminas C, D y el zinc podrían considerarse como posibles adyuvantes a las formas de tratamiento convencionales.

Los alimentos que son naturalmente abundantes en vitamina C como el brócoli (60 mg/100 g), el kale (120 mg/100 g), el arándano (130 mg/100 g), las naranjas (37-52 mg/100 g), y los cereales fortificados para el desayuno (hasta134 mg/100 g) deben ser accesibles a las personas mayores que son los que más necesitan sus beneficios nutricionales. Respecto del zinc, la carne de cerdo, el huevo duro, el arroz integral, las semillas de calabaza son buenas fuentes de este mineral.

Los pescados grasos, como el salmón, el atún y la caballa, se encuentran entre las mejores fuentes de vitamina D. El hígado vacuno, la leche, el queso y la yema de huevo contienen cantidades menores.

La exposición regular al sol es la forma más natural –y económica– de obtener suficiente vitamina D. Para mantener niveles saludables, en general, se recomienda tomar de 10 a 30 minutos al mediodía, varias veces por semana. El tiempo de exposición debe depender del color y de la sensibilidad de la piel.

Hace 2400 años Hipócrates, el padre de la Medicina, nos legó esta máxima: «Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento».

Se sugiere entonces que busquemos intervenciones nutricionales que colaboren con nuestro bienestar para estar mejor inmunizados en periodos de alto riesgo de contraer infecciones respiratorias.

Bibliografía: