Según un estudio, en Argentina, el 90,8% de los encuestados reportaron sufrir estrés (28,5%), ansiedad (26,8%), insomnio (19,1%) o depresión (16,4%). Solo el 9,2% de los participantes dijo no tener ninguno de los trastornos.
La importancia del Ejercicio Físico
El ejercicio físico desempeña un papel crucial en la gestión del estrés y la salud del cerebro, según el Dr. Roberto Peidró del Instituto de Ciencias del Deporte de la Universidad Favaloro. A pesar de ello, muchos adultos no cumplen con las recomendaciones de la OMS de 150 minutos de actividad física moderada a la semana. Esto es especialmente preocupante en América Latina y el Caribe, donde los niveles de inactividad física han aumentado del 33% al 39% entre 2011 y 2016.
Moverse protege la salud del cerebro
La actividad física, en particular la que involucra al corazón, tiene una amplia gama de beneficios para el cerebro, incluyendo la mejora de la estructura cerebral. Además, el ejercicio estimula la liberación de sustancias químicas como la dopamina, la serotonina, los endocannabinoides y la norepinefrina, que promueven la sensación de bienestar y placer en el cerebro. También se ha observado que el ejercicio aumenta el número de receptores de dopamina en el cerebro, lo que puede revertir la disminución del placer en la vida cotidiana que ocurre con la edad.
El ejercicio también estimula la neurogénesis, la formación de nuevas neuronas en el cerebro, lo que puede durar toda la vida, contrariamente a la creencia anterior de que se detenía en la madurez. Además, el ejercicio mejora la memoria y el aprendizaje al beneficiar el hipocampo, una región clave para estas funciones. Estudios han demostrado que el hipocampo puede aumentar su volumen en un uno por ciento después de un año de ejercicio regular.
Otro efecto beneficioso del ejercicio es el aumento del grosor de la corteza cerebral, que está asociado con el pensamiento consciente de alto nivel. La Universidad Johns Hopkins sostiene que el ejercicio fortalece la corteza cerebral, lo que implica que tanto el cuerpo como la mente trabajan juntos durante la actividad física.
El cerebro es altamente plástico y puede cambiar física y funcionalmente en respuesta a eventos de la vida. Una mayor neuro plasticidad permite al cerebro adaptarse a diferentes situaciones, desde adquirir nuevas habilidades laborales hasta recuperarse de lesiones.
Para obtener estos beneficios, se recomienda mantener una rutina de ejercicio constante, siguiendo las recomendaciones de los CDC de los Estados Unidos, que sugieren 150 minutos de ejercicio moderado a la semana. También se aconseja consultar a un médico para crear un plan personalizado.
Estrategias para combatir el estrés, el insomio, la ansiedad y la depresión
Además del ejercicio, hay otras estrategias para combatir el estrés, el insomnio, la ansiedad y la depresión, como el consumo de ciertas tisanas y productos naturales, el uso de aceites esenciales, escuchar música relajante, reducir la ingesta de cafeína, pasar tiempo con amigos y familiares, reír, aprender a decir no, meditar y practicar la respiración profunda. La combinación de ejercicio, mindfulness, música y relaciones personales puede ayudar a aliviar la ansiedad y mejorar el equilibrio entre el trabajo y la vida.
Fuentes:

