Si te sentís agotada la mayoría del tiempo, no lo dejés pasar, pero hay que distinguir entre el cansancio físico y el mental. La fatiga puede deberse a varias causas, y una de las más frecuentes son los nervios, las preocupaciones y la ansiedad, que pueden terminar estresando al cuerpo.
Dolores de cabeza o musculares (que se notan, sobre todo, en zonas donde solés acumular tensión como las cervicales), problemas para dormir, dificultad para concentrarte y alteraciones digestivas. Son los principales síntomas de lo que se conoce como fatiga o cansancio mental.
Este tipo de agotamiento está estrechamente relacionado con el estrés. Algo que nuestro ritmo de vida actual, en el que las obligaciones del día a día parecen robarte todo el tiempo, facilita que aparezca o que incluso se cronifique.
Cómo diferenciarlo del cansancio físico
La duración es una pista importante a la hora de distinguir entre un cansancio de origen físico o mental. El cansancio mental, cuyo origen es el estrés mantenido, se genera a largo plazo. En cambio, el de origen físico, como por ejemplo el que podés notar tras hacer deporte, provoca un cansancio inmediato, que también desaparece pronto, produciendo una sensación de bienestar.
Claves para combatirlo
- Reservá un rato para vos. Aunque al principio puedas pensar que añadir una «obligación» más a tu lista va a ser contraproducente, dedicar unos minutos al día, o a la semana, a hacer algo que te guste te va a ayudar a despreocuparte. Y esto contribuye a reducir el cansancio mental.
- Movete. El ejercicio moderado libera endorfinas, y eso nos ayuda a relajarnos
- Apostá por la Dieta Mediterránea. Tus menús deben basarse en vegetales, cereales integrales, legumbres y proteínas de origen animal de calidad (huevos, lácteos, pescado, carnes blancas). También te convienen los frutos secos (al natural o tostados).
- Aprendé a desconectar y a relativizar. Cuando te sintás muy agobiada y cansada, tratá de pensar en todo aquello que te preocupa como si le pasara a otra persona. Tomar distancia, a veces, ayuda a ver los problemas con otra perspectiva. Técnicas como la meditación o el mindfulness pueden ayudarte también a ganar serenidad y bajar el ritmo.
«El cansancio puede deberse a múltiples causas, y aunque en la mayoría de los casos no suelen ser graves, consultá con tu médico si, además, viene acompañado de una pérdida de peso llamativa sin causa aparente, notás los ganglios inflamados o tenés síntomas físicos como sangrados, dificultad para tragar o pérdida de fuerza», aconseja la doctora Mar Álvarez Villalba.
Fuente: https://www.sabervivirtv.com/medicina-general/sintomas-origen-cansancio-fisico-mental_5142

